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TEXTO ÍNTEGRO DE LA ENTREVISTA
PARA EL DIARIO "LA OPINIÓN DE ZAMORA"
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| (Por motivos de espacio, esta entrevista no fue publicada en su totalidad, por lo que se reproduce aquí completa, sin las enmiendas y erratas aparecidas en la prensa del día 14/01/2004, ajenas a la intención de la pintora) | ||||
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Maxi
Delgado, pintora y profesora de Dibujo: «Me gustaría dedicarme más a
mi tierra, para ayudar a conocer su realidad» |
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| Natural de Villabrázaro, Maxi Delgado realiza la primera exposición individual en su tierra. La sala de Caja España de Benavente acoge, hasta el día 25, una selección de las últimas obras de esta artista, que no ha perdido el contacto con sus raices, a pesar de los años que lleva viviendo en Barcelona, donde imparte la docencia como catedrática de Dibujo. En la entrevista explica algunos pormenores de su producción artística y su relación con la tierra en la que creció. |
| - Su pintura, aunque
figurativa, tiende a la abstracción. ¿Cuáles son
las referencias respecto a la realidad?
- Cuando pinto paisajes, objetos o figuras, conservo algo del mundo concreto, pero todos los elementos que componen la obra son alusivos, remiten a otras vivencias: recuerdos, sensaciones, sentimientos, pensamientos. La visión de lo real se funde con el lenguaje compositivo y se transforma en espacios, colores, formas y movimientos. En la pintura se conserva algo de lo percibido, haciendo que se comprenda el tema, aunque tiene una gran parte de lenguaje abstracto. -Háblenos sobre los orígenes de su pintura y la evolución de su obra. -La afición a pintar ha sido algo innato. Mis padres, aunque no tuvieron la oportunidad de pintar, dibujaban con frecuencia y tenían una cierta inquietud artística, interesándose por proporcionarnos libros de arte y por visitar monumentos, exposiciones, etc.. Por tanto, a ellos les debo mi entusiasmo por la pintura. Recuerdo, desde muy niña, la emoción que sentía contemplando formas y colores: las personas moviéndose, el paisaje, los animales, el pueblo, los objetos de casa. Me pasaba muchas horas contemplando aquella realidad de Villabrázaro, que siempre será, en mi recuerdo, como la imagen del paraíso; tan apasionante que dejaba cualquier otra actividad, dispuesta a memorizar y percibir profundamente aquellos detalles, aquella naturaleza sencilla, sin contaminar. Entonces, dibujaba mucho, escribía poemas y coleccionaba papeles y materiales; esas texturas y colores me enseñaron más de lo que cualquier escuela de arte hubiera podido enseñarme. Más tarde, en el colegio de Benavente, el bachillerato me permitió un mayor contacto con las obras de arte, fundamentalmente a través de la biblioteca y de las iglesias románicas de la zona. Mi actividad artística aumentó considerablemente, gracias a los encargos que recibía de profesores y compañeros, siempre ilusionados con todo lo que creaba, por simple que fuera: decorados, carteles, tarjetas, ilustraciones y pinturas. Fue allí cuando descubrí técnicas y materiales que antes no utilizaba, como las ceras, el gouache o el óleo. Por entonces, mi hermano Juan Jesús Delgado, que también pintaba, recibió un primer premio nacional, y este hecho nos animó mucho a seguir, a creer en nuestras posibilidades. Tras el colegio, estudié Magisterio en
Zamora, en vez de Bellas Artes, como hubiera deseado, ya que mis padres
consideraban que ser profesora era una profesión con mejor futuro.
Los cinco años de estancia en Barcelona fueron apasionantes. Una ciudad llena de museos, galerías, obras de arte, tradición pictórica... Aprendí con rapidez y entusiasmo. A pesar de los años difíciles (1971 a 1976), en Bellas Artes encontré un buen ambiente y mucho apoyo. Por entonces realicé mi primera exposición (1975), con temas de figura humana, naturaleza muerta y paisaje, en la que predominaban las tintas planas y la síntesis de formas. Un año después, me interesé por la obra de Equipo Crónica y pinté una serie de cuadros inspirados en la realidad del mundo actual, con personajes que dejaban traducir sus problemas (emigrantes, obreros, oficinistas...). Durante los años en que residí en Galicia, de 1977 a 1989, me atrajo más el paisaje brumoso y con lluvia, de tonalidades frías, analizando gamas de verdes y azules para representar la visión de la realidad a través de la niebla o la lluvia. La pincelada se hizo más expresionista y el estudio del movimiento y de la simplificación formal se acentuó, reduciendo la figuración para expresar más las sensaciones y los sentimientos, en una visión personal de lo real que aún sigo elaborando. Por la proximidad geográfica con Zamora, en estos años pasaba muchas temporadas residiendo en Villabrázaro, al tiempo que realicé el Doctorado y la Tesis Doctoral en Salamanca. El contacto con la tierra natal, con los rincones de mi infancia y con sus gentes ha sido siempre imprescindible para mí. Es en nuestras raices donde encontramos el verdadero sentido de la vida, donde recuperamos los recuerdos casi olvidados, donde hallamos más afinidades con el carácter y la forma de ver de nuestra gente, de nuestra familia; donde están los verdaderos amigos de siempre, y donde se respira sobriedad, sencillez, sinceridad y honradez, más que en cualquier otro lugar. De vuelta a Barcelona, en 1989, me dejé atrapar por el color y la luz del Mediterráneo, elaborando gamas más amplias y de mayor contraste de colores, investigando la composición y la forma, con una mayor tendencia a la abstracción, y analizando especialmente la obra de los cubistas. En cuanto a temas, en mi obra actual predominan los paisajes y naturalezas muertas, las composiciones sobre elementos arquitectónicos o ritmos lineales, las visiones a través de una ventana, asociando exterior e interior, y la investigación de la figura humana, tratando cada elemento a modo de siluetas, planos cubistas, descomposiciones de formas y colores, texturas pictóricas planas, con técnicas muy diversas y frecuentes estampaciones, combinadas con dibujo y pintura. -Cite algunos pintores actuales de Zamora. - Conozco especialmente, desde que era niña, las pinturas de Antonio Pedrero y de José Carlos Guerra. Posteriormente, me han interesado las de Ignacio Parrilla, Paloma Peláez y Valentín Zapata. -¿Recuerda otros pintores de Castilla-León? - Admiro a Juan Manuel Díaz Caneja. Conozco la obra de Vela-Zanetti. También, la de otros pintores actuales: Julio Toquero, Esteban Tranche, Águeda de la Pisa, Juan Correa, María Gómez, Enrique Vega, Rafa Carralero y Rosa Carabias. -¿Qué autores destacaría en la pintura española del S. XX? - Por supuesto, en primer lugar, citaría a Picasso; después, a Juan Gris, Miró, Dalí, Benjamín Palencia, Bores, Saura, Canogar, Sempere, Zóbel, Tàpies, Cuixart, Guinovart, Clavé, Esteban Vicente, Mompó, José Guerrero y el lírico pintor Ràfols Casamada. Entre los pintores de las últimas décadas destacaría las obras de Manuel Valdés, José Manuel Broto, José Mª Sicilia, Miguel Ángel Campano, Ferrán García Sevilla, Miquel Barceló, Eduardo Arroyo, Luis Gordillo, Úrculo, Perejaume... -¿Qué influencias ha tenido su obra, analizando la historia de la pintura? - Muchas y muy variadas: las obras de Giotto, Tiziano, Velázquez, Rembrandt, Zurbarán, Vermeer... Una gran parte de mi entusiasmo por la pintura se lo debo a la obra de Goya, en especial a las series grabadas y a las pinturas negras. También en otros pintores encuentro siempre algo nuevo que descubrir: en Monet, Cézanne, Van Gogh, Gauguin, Munch, Mattisse, Picasso, Delaunay, Kandinsky, Klee, Morandi, Miró, Rothko, Giacometti, Bacon, Richter... -¿Cuáles son sus metas pictóricas futuras? - Dedicarme más a mi tierra: representar los paisajes, las gentes, los objetos.... y aportar otra visión sobre lo nuestro, otra perspectiva que creo que puede interesar a muchos de mis paisanos y que les hará ver su propia realidad, pintada por mí. No quiero ser demasiado realista. Lo que a mí me interesa, más que cualquier otra cosa, es explicar el lado invisible, ilógico, de lo real; transmitir el espíritu y el sentimiento, sin el que la realidad exterior queda incompleta. |
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Tel.: 934872899. |
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